viernes, 28 de junio de 2013

¿Te está temblando el mundo, poderoso ser semilla?

¿Dónde estoy?
¿Adónde me he metido?
Bajé algunos escalones, en más de un sentido.
La tinta de mis palabras se corre sobre las gotas de lluvia que caen en este papel.
Gotea el cielo, y también gotean mis ojos.
Lloro. Sí. Otra vez, de tantas pocas.
Bajé algunos escalones. Subí otros.
“Siga subiendo” dice un cartel.
Siento que el cartel me agrede, como el policía de la entrada.
¿Para qué quiere saber mi apellido?
Con ‘C’. Se lo doy. Por ser este apellido es por lo que estoy acá, con los ojos mojados.
Todos dicen que no. Algunos dicen sólo con las manos.
Tengo ganas de vomitar, tengo ganas de tirarme a rodar por las escaleras. Me llama el peligro
(de muerte),
Pero cierro los puños y aprieto los frenos, cuando el semáforo está en rojo.
Algún día voy a seguir de largo. Algún día voy a pasar la luz.
Roja.
Salgo corriendo, no aguanto más.
De nuevo el cartel “Siga subiendo”, sobre una puerta, pegado. No sigo subiendo, no abro la puerta.
Me voy. Me fui.
Me deshice de una, pero me quedan nueve. Una de diez es tan poco como una en un millón. Las cosas comienzan a dar lo mismo.
Hace cada vez más frío.
Espero.
Me parece que lidio con todo el mundo, y a veces todo el mundo tiene que lidiar conmigo.
No quiero que nadie tenga que lidiar con  una persona como yo. No quiero lidiar con nadie.
La verdad es que sólo lidio conmigo, y eso es lo que menos debería querer.
Debería querer-me.
Me porto mal. Me porto muy, muy mal.
No se hace. Caliente. No se hace.
Pasa un hombre sin cabeza, y la desgracia sobre sus hombros es lo único que me da risa.
Jajajajajajajajaja.
Como si yo no tuviera desgracias. Como si yo tuviera cabeza.
Ja.
Soy narcisista. Y ser así no significa que pueda quererme más. Miro mi reflejo en el agua.
Narcisa.
Soy la razón de todos mis problemas.
Renuncio.
¡!
Fracasar es una de las cosas que mejor hago. Puedo empezar a fumar. No hay problema, tarde o temprano voy a hacerlo. Terminar haciéndolo. Terminar. Abandonar.
Y a seguir subiendo y bajando las mismas escaleras.
Seguir bajando.
Lidiando conmigo.
Mirando la luz roja.
Buscando mi cabeza.
Acumulando lo que no puedo quitarme de encima.
Llorando, goteando, lloviendo.
Deletreando mí apellido a los policías y a los carteles.
Con ‘C’.
Mirando la luz roja.
Hasta que de una vez por todo suelte mi puño y afloje los frenos...
¡! Jaja.


No hay comentarios: